Ayúdanos, Nintendo Switch, eres nuestra última esperanza

La mitad del equipo de El Batallón Pluto se moja de cara a la presentación de Nintendo Switch. En pocas horas sabremos cuál será el próximo movimiento de la compañía japonesa y lo que determinará su paso en la industria. ¿Cumplirá con las expectativas? ¿Apostará por un catálogo variado con apoyo de las thirds? Muchas incógnitas que esperamos que queden resueltas esta madrugada.

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JanoJuan José Meseguer

Con este título tan apropiado para recordar uno de los primeros momentos en los que se pudo ver a nuestra querida y malograda Carrie Fisher (una parte de mi niñez se ha ido con ella) muchos de nosotros ponemos todas nuestras esperanzas en Nintendo con su nuevo proyecto, la Switch, para revitalizar un mercado de los videojuegos que no para de dar pasos en falso en no se sabe muy bien qué dirección.

Sí amigos, es fácil ponerse vinagres en estos momentos sombríos, aunque tampoco es para tanto a decir verdad. El caso es que en una generación en la que no sabemos muy bien si estamos en su momento álgido o en la versión 1.5 al ver aparecer máquinas con mejoras respecto a sus predecesoras pero que esperan mantener a sus hermanas mayores con un catálogo de lanzamientos sin tener exclusivos para no relegarlas al ostracismo, aparecen los del fontanero más famoso de todos los tiempos y nos ponen los dientes largos con una consola que de primeras parece querer revolucionarlo todo pero que mantiene la esencia consolera de toda la vida.

Hay que tener en cuenta un aspecto importante de Nintendo, los de Kyoto son los únicos desarrolladores de consolas que viven única y exclusivamente de los videojuegos. Tanto Sony como Microsoft son macro empresas de mayor o menor tamaño que entre su multitud de secciones tiene una dedicada a los videojuegos. Parece que esto pudiera ser anecdótico, pero no, no lo es. Si la rama Xbox, por ejemplo, dejase de ser lucrativa para los de Redmond, se corta y ya está, a centrarse en Windows, en software propietario y adiós muy buenas. A Nintendo le va la vida en ello, no solo en cuanto a que tiene que vender consolas para mantener a los accionistas contentos, Nintendo necesita que las consolas sigan vivas porque este es su medio, es donde se ha forjado como empresa y el prestigio de décadas de vender ilusión en un mercado que dejó de dominar con puño de hierro hace años.

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Algunos dirán, que qué más da, videojuegos van a haber siempre, ya sea en consolas, smartphones, ordenadores o donde sea, y no les falta razón. Pero para los que nos gustan las consolas, los que hemos crecido y madurado con ellas, los que nos sentimos a gusto en un ecosistema variado en los que elegir entre distintas compañías, medios, sistemas… Poder tener tu ordenador para jugar ahí unos títulos concretos y tu consola de toda la vida para jugar otros que no concibes sin esos axiomas establecidos intrínsecos a algo que no sabes muy bien explicar pero que te hace pensar, este es un juego de consolas. Ahí quedamos unos pocos defensores de este romántico y poco moderno punto de vista deseando que den el pelotazo y vuelvan por sus fueros, como en los tiempos de Super NES en los que cada mes había, como mínimo, un juegazo de salida para la consola y te faltaban días para poder exprimir al máximo el sistema.

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Esta entrada sale justo antes de la tan ansiada puesta en escena de la consola, porque sinceramente, no puedo más, me subo por las paredes solo de pensar en lo que puede llegar a ofrecer con ese concepto tan atractivo de tener un combo entre portátil y sobremesa todo en uno con el catálogo de la gran N disponible para disfrutar donde sea con una potencia que no te haga pensar que juegas a una versión recortada del original como puede pasar con las portátiles de toda la vida.

Lo ideal sería sumar a este catálogo el apoyo de los multiplataformas desarrollados por terceros para hacer irresistible su compra pero eso no va a depender ni más ni menos que de las ventas, con un arranque medianamente aceptable tendremos multis y si se sigue por buen camino continuarán lanzando juegos. Pero cuidado, sería contraproducente lo ocurrido con Wii, muchos juegos muy buenos, pero también otros que eran infumables, ya no solo por su calidad, sino por la temática los juegos han de ser juegos y esta afirmación que parece una tontería no se cumplió con Wii donde se podría decir que hay cientos de títulos para todo tipo de personas menos para jugadores de videojuegos.

Solo me queda decir que es un auténtico placer vivir estos momentos de ilusión que me brinda esta industria, parece mentira que aún teniendo una edad y después de haber mamado videojuegos desde la Atari 2600 me tengan totalmente a la expectativa, pensando en como será lo que nos tienen que contar dentro de escasas horas. Sabiendo que la madrugada del jueves 12 al viernes 13 a las cinco de la mañana estaré como un clavo frente a la pantalla. Y mi mujer quiere que me ponga camisas en lugar de camisetas de Zelda… Apaga y vámonos.


FTLeHwQgSergio Tur

Es increíble que haya llegado este momento. Lo pienso y no puedo evitar sonrojarme por los pensamientos que han pasado por mi cabeza en los últimos doce meses. A pesar de los errores, de las malas decisiones de marketing y un sinfín de sinsentidos que solo se le permiten a Nintendo; he pasado de reconocer públicamente que “jamás volveré a comprar una consola de sobremesa de ellos” a contar las manecillas del reloj hasta las 5 de la mañana para saber más sobre Switch.

Pocas veces tenemos la oportunidad de vivir un momento histórico y tan decisivo como el que la compañía japonesa afronta en el Hammersmith Apollo de Nueva York.  No es la presentación de una nueva consola, es la primera piedra del camino que va a empezar a construir Nintendo a partir de ahora. De lo que veamos esta madrugada dependerá en buena medida el éxito o fracaso de la máquina y de forma irremediable supone un cambio de paradigma para los de Kioto. Nunca antes habían generado tanta expectación a tenor de los rumores que personas como Emily Rogers o Laura Dale han alimentado durante estos meses y es el momento para que Nintendo borre de una vez por toda su imagen de compañía infantil con esa política tan inclusiva y políticamente correcta que al final queda en tierra de nadie.

Que el dios Kimishima os toque con su luz sagrada y os bendiga.
Que el dios Kimishima os toque con su luz sagrada y os bendiga.

¿Qué le pido a Nintendo? Que acepte los errores y abrace las ideas de los trabajadores más jóvenes de la compañía. Hace falta savia nueva, talentos que han nacido ya con un mercado de videojuegos en auge y que pueden aportar todo lo que en otro tiempo hubiera sido impensable por la propia mentalidad japonesa. Necesito ver un golpe en la mesa, algo tangible más allá de logos de empresa en una imagen para confirmar el apoyo third party, pues solo así podrán quitarse el estigma que los persigue desde hace dos generaciones.

Aun con todo, hay que ser realista. Las colas de personas a las puertas de los grandes comercios madrugando para comprar una Wii no se van a volver a repetir con Switch, pero es necesario que al menos el concepto de juego quede claro de un primer vistazo. Hay que dejar atrás Wii U y cerrar el capítulo más negro que ha vivido Nintendo en la última década. Y para hacerlo es necesario mirar también al catálogo. No está mal sacar ports para Switch y así abrir camino a juegos que seguramente no recuperaron su inversión por salir en la consola equivocada, pero el catálogo de lanzamiento tiene que estar sustentado de nuevas IP y el regreso de licencias como F-Zero que me hagan tirar el dinero a la pantalla.

De todos los rumores que he escuchado, la idea de un crossover entre Rabbids y Mario no suena mal, pero sobre todo necesito que se confirme la salida de Breath of the Wild para marzo. La espera hasta junio sería una decepción más que se acumularía a todas las que arrastro con Nintendo desde hace bastante tiempo. Mi compañero Juanjo es muy optimista, pero yo prefiero tener un perfil bajo y dejarme sorprender (si es que hay sorpresa), pero sobre todo el titular que acaparará los medios especializados al día siguiente estará relacionado con el precio de la consola. En nuestra porra interna los hay que son ingenuos como Toni que apuesta por los 299 euros y los que como yo no bajamos de los 350 euros. Lo que parece claro es que esta vez no habrá varios modelos como ocurrió con Wii U, un alivio para los menos pudientes que tenían que soportar el escarnio público cuando los amigos iban a casa y miraban el delatador color blanco del modelo básico.

Sueño con un nuevo F-Zero con el que flipar en colores.
Sueño con un nuevo F-Zero con el que flipar en colores.

He sido muy crítico con Nintendo porque creo que en los últimos tiempos ha tomado decisiones equivocadas. Su última intervención en el E3 antes del triste fallecimiento de Iwata fue un desastre y el trato a los poseedores de Wii U ha sido francamente lamentable, pero es estar a las puertas de este gran acontecimiento y sacar a relucir el carnet nintendero. Espero que esta vez quieran contar con nosotros.